Archivos para Derechos Humanos

Habla Jacques Rogge

La mayoría de los líderes políticos no desean el boicot de los Juegos. Ya lo han dicho (George) Bush, (Nicolas) Sarkozy y (Gordon) Brown, entre otros.

La prioridad sagrada del COI es garantizar que los atletas tengan unos buenos juegos olímpicos, que se merecen.

La nube sobre los Juegos de Pekín es sobre asuntos políticos. Es verdad que ni el COI ni los Juegos pueden ser aislados del resto de la sociedad.

No me siento cómodo al respecto [la situación del Tíbet], respeto completamente a los activistas en favor de los derechos humanos.

Jacques Rogge, presidente del COI

Vía Marca.

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Do not cross the line

He encontrado en Flickr esta imagen tan expresiva:

Do not cross the line

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Involución

Por varios motivos que se pueden resumir en dos (falta de tiempo y de noticias especialmente relevantes), no he podido actualizar este blog en estos tres meses. Si escribo ahora, día 15 de marzo, es porque me ha sorprendido una noticia que viene desarrollándose desde el lunes (No me parece que hayan informado demasiado los medios de comunicación españoles)

El Gobierno chino se enfrenta a la prueba más dura que ha vivido hasta ahora con vistas a los Juegos Olímpicos (JJ OO) del próximo agosto. Las protestas de los monjes que sacuden Tíbet desde el pasado lunes sufrieron ayer una fuerte escalada, con el incendio de coches y tiendas en Lhasa, que llevaron el caos a la capital de la región autónoma china y provocaron al menos dos víctimas mortales, según varias fuentes. El Dalai Lama, líder espiritual tibetano, urgió a Pekín a que ponga fin al uso de la “fuerza bruta”. La Embajada de EE UU en Pekín dijo que ciudadanos estadounidenses habían informado de disparos en la ciudad. Los monjes protestan contra lo que consideran la ocupación china de la región del Himalaya.

El País

China ha aumentado la presión sobre los manifestantes tibetanos y les ha dado “un plazo de rendición”, después de que las peores protestas en 20 años en Tíbet dejaran ayer una decena de civiles muertos. Pekín difundió un informe sobre la cantidad de fallecidos y mostró las primeras imágenes de televisión de las manifestaciones registradas en Llasa, y ha advertido de que tomará medidas más severas para detener las protestas que han surgido a pocos meses de los Juegos Olímpicos de Pekín.

El País

Tal vez sea necesario recordar las palabras que François Carrard, director general del COI, pronunció el mismo día de la elección de Pekín como ciudad olímpica en el 2008.

Existen dos formas de aproximarse al problema de los derechos humanos. La primera, cerrar la puerta, como una sanción, y esperar a que todo vaya mejor. La otra es abrir la puerta para que en los próximos siete años el progreso y el desarrollo sean un hecho.

Parafraseando al señor Carrard, se podría decir también que existen dos formas de aproximarse al problema de los derechos humanos: la primera es intentar que dejen de ser un problema, la segunda es agrandar ese problema todavía más.

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A qué se juega en China

Hace unos días me mandaron un e-mail sobre una campaña de Amnistía Internacional llamada “Pekín 2008: que todos vean a qué se juega en China”. Además de un pequeño manifiesto, se ha dispuesta una recogida digital de firmas para pedir al presidente chino que termine con la pena de muerte.

Actualmente China es el mayor ejecutor del mundo. Allí se llevan a cabo el 65% de todas las ejecuciones del mundo, mediante un disparo, habitualmente en la nuca y también con frecuencia creciente, por inyección letal. Desde 1996, año en que se introdujo la inyección letal junto con reformas de la Ley de Procedimiento Penal, se han utilizado decenas de camionetas itinerantes de ejecución. De esta forma, los órganos del ejecutado pueden mantenerse vivos durante más tiempo y pueden ser extraídos para transplantes. Amnistía Internacional ve con preocupación que el beneficio económico proveniente de estos transplantes pudiera llevar al incremento de las ejecuciones en el país.

Demuestra a las autoridades de China que para ti los derechos humanos no son un juego.

Por favor, firma ahora esta petición para que terminen con la pena de muerte. Le enviaremos un mensaje (leer) en tu nombre al Primer Ministro de la Republica Popular de China.

Quien quiera que lo firme.

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Libertad religiosa

El pasado día 12 de octubre la Gazzetta dello Sport (lástima que el artículo sea de pago) publicaba que el Comité Organizador había prohibido la presencia de Biblias -y cualquier símbolo religioso- en la Villa Olímpica. Al parecer, esta prohibición venía argumentada por una interpretación un tanto sesgada del artículo 61 de la Carta Olímpica:

No se permite ningún tipo de propaganda política, religiosa o racista en el área olímpica.

Creo que no hace falta explicar la diferencia entre la ostentación pública de símbolos religiosos -por ejemplo, una enorme cruz cristiana expuesta en cualquier estadio olímpico no tendría ningún sentido- y la fe privada de cada persona. Aquellos deportistas que quieran tener una Biblia o un Corán en la mesilla de noche de su habitación, deben poder hacerlo sin ningún problema. Si, pongamos por caso, el ganador del maratón llevara una bandera con la inscripción “Alá es grande”, estaría contraviniendo el artículo 61 de la carta olímpica.

Al parecer, todo este asunto ha quedado en una especie de malentendido con letra pequeña, ya que las autoridades chinas han desmentido estas informaciones, a las que califica de rumores, y aseguran que “las autoridades de asuntos religiosos de China y el comité organizador para los Juegos Olímpicos no han, ni podrían, emitir normas para prohibir la Biblia en la Villa Olímpica”.

Sin embargo, añaden que “China siempre ha respetado y protegido la libertad religiosa de los extranjeros que viven en China conforme a las leyes y regulaciones”. Es decir, que niegan de forma implícita la existencia de cristianos chinos (entre 8 y 12 millones, según el Vaticano) y, por tanto, la posibilidad de que un deportista chino, si le da la gana, pueda leer la Biblia en su habitación.

Como ya hemos dicho aquí, la relajación de algunas prohibiciones sólo afectarán a los visitantes extranjeros para que vivan en una especie de burbuja feliz y, de esta forma, mostrarles una buena imagen del país.

Y como colofón, el artículo 36 de la Constitución china, todo un ejemplo de ambigüedad respecto a la libertad religiosa.

Artículo 36- Los ciudadanos de la República Popular China son libres de profesar creencias religiosas.
Ningún organismo del Estado, organización social o individuo puede obligar a un ciudadano a profesar tal o cual religión o a dejar de practicarla, ni tampoco discriminar a los ciudadanos creyentes ni a los no creyentes.
El Estado protege las actividades religiosas normales. Ninguna persona puede realizar, al amparo de la religión, actividades que atenten contra el orden público, causen daño a la salud de los ciudadanos o perturben el sistema educacional del Estado.
Las organizaciones y asuntos religiosos deben mantenerse libres de todo control extranjero.

Las negritas son mías.

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El origen del logo

A veces el humor negro -muy negro- es necesario para denunciar situaciones injustas. Eso es lo que pensaría el autor de esta tira ¿cómica?

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Fuente: Ah Boon.net

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Y sólo quedan 10 meses

Yang Chunlin, activista de Amnistía Internacional, ha sido torturado en prision y atado de pies y manos en una cama de hierro durante seis días. ¿El motivo? Recoger firmas para una petición titulada “Queremos derechos humanos, no la Olimpiada”. Antes de ser detenido había obtenido unas 10.000 firmas, la mayoría de granjeros -es decir, los representantes de la China más atrasada. Al parecer ha sido acusado de subvertir el poder del Estado.

Esta es la situación de los derechos humanos en China a diez meses justos del inicio de los JJ.OO de Pekín. Y es muy preocupante -aunque no sorprendente- que las autoridades chinas quieran silenciar las voces críticas, algo que, por otra parte, sería normal en cualquier sede olímpica.

Los JJ.OO, por la razón que sea, no gustan a todos los habitantes de una ciudad olímpica: especulación urbanística, gasto desmesurado, agobio por ver tanto deporte junto… Todo vale. En China la Olimpiada se ha convertido en una cuestión de Estado, algo así como un dogma de fe. Un país que cuenta con el apoyo del movimiento olímpico debería entender que no todo el mundo puede estar con los Juegos, entre otras cosas porque no pueden quedar al margen de los derechos humanos.

Más información: The Guardian, Washington Post, China Digital Times.

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No diga derechos humanos, diga progreso social

Estaba leyendo por encima los discursos que hicieron las autoridades chinas en la reunión del COI que designó a Pekín como ciudad organizadora de los JJ.OO de 2008. Si no he contado mal, hay nueve parlamentos y sólo una vez se pronuncian las palabras derechos humanos (human rights en inglés)

They [the Olympic Games] will help promote our economic and social progress and will also benefit the further development of our human rights cause.

Es decir (más o menos):

Los Juegos Olímpicos ayudarán a promover nuestro progreso económico y social, y también beneficiará al mayor desarrollo de nuestra causa por los derechos humanos*

También hay que señalar que hasta tres tipos hablan de progreso social, que es una forma menos comprometida de referirse a los derechos humanos, que tiene más connotaciones morales.

*Si a alguien se le ocurre una traducción mejor que lo diga, el the further development me ha liado sobremanera

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La antorcha de los derechos humanos

Pensaba que ya lo había comentado, pero acabo de comprobar que no.

El pasado 9 de agosto se encendió en Atenas una antorcha alternativa a la oficial, con la única misión de denunciar los abusos que se cometen contra los derechos humanos, y más concretamente la terrible situación que están viviendo los seguidores del Falun Gong.

La antorcha de los derechos humanos pretende sensibilizar a la gente acerca de la incompatibilidad entre los Juegos Olímpicos y los crímenes contra la humanidad. El próximo relevo, según leo, se realizará el 5 de septiembre en Praga, la capital de la República Checa.

Aunque el objetivo de este colectivo es muy loable, me da que, de momento, no han logrado sensibilizar a mucha gente. Que yo sepa, el recorrido de esta antorcha no es noticia al menos en España.

[Además de la página oficial, el recorrido también se puede seguir aquí]

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Los Juegos acabarán con el comunismo

Un día después de la elección de Pekín como ciudad olímpica, Zbigniew Brzezinski, que promovió el boicot a Moscú ‘80, escribió un interesante artículo en el que explicaba, además de otras cosas, por qué no piensa boicotear a Pekín.

Sin embargo, es preciso reconocer que China se está transformando a pesar de todo en una sociedad mucho más abierta. Su impresionante desarrollo económico ha llevado a unas estrechas relaciones con el resto del mundo. Millones de chinos tienen acceso en la actualidad a antenas de televisión por satélite e incluso a Internet.

Las presiones en favor de la democratización se están haciendo más fuertes. Hay un sentimiento cada vez mayor de que el comunismo chino se ha convertido en una mera fachada de una sociedad que ya no funciona conforme a los dogmas marxistas. La actual clase dirigente china representa la tercera generación comunista en el poder. Muy pronto dará paso a la cuarta, un proceso que se llevará a cabo a lo largo de un periodo de cambios que posiblemente termine siendo tan volátil como aquel que acabó súbitamente con el bloque soviético hace apenas una década. Es posible que los Juegos de Beijing representen un triunfo para China, pero, mediante la intensificación de la presión en favor del cambio, es más bien poco probable que representen un triunfo del decadente comunismo chino. En realidad, es posible que los Juegos aceleren esa decadencia.

Cierto, la China del 2001 es muy diferente a la Rusia de los años 80, entre otras cosas porque hace dos décadas y pico (casi tres) aún no existían Internet y las antenas parabólicas, o al menos tal y como conocemos esos inventos ahora. El autor, aunque reconoce que China es una dictadura, trata de subrayar, al mismo tiempo, el peso que tiene el gigante asiático como potencia económica emergente. Y además no duda en señalar que China está cambiando, que va a cambiar, que a corto o medio plazo alguien traducirá Perestroika en chino y, como por arte de magia, el pueblo china será, al fin, libre.

La única duda que me crea el artículo de Brzezinski es el apartado de los cambios. ¿Tanto han cambiado la sociedad y el gobierno chinos desde 2001? Me refiero, claro está, a los cambios efectuados en la espinosa e incómoda situación de los derechos humanos y afines.

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