Carta olímpica

La Carta Olímpica es, por así decirlo, la constitución del Movimiento Olímpico. En ella aparece descrito el funcionamiento interno del CIO, se tratan cuestiones protocolarias y se explica cómo deben administrarse y celebrarse los Juegos Olímpicos. Hay escasísimas referencias a todo lo que no sea deporte o temas administrativos. Por ejemplo:

1.2.14. (…) velará para que los Juegos Olímpicos se desarrollen en condiciones que revelen una actitud responsable ante los problemas del medio ambiente y estimulará al Movimiento Olímpico a que se preocupe de estos problemas, tenga en cuenta esta preocupación en todas sus actividades y sensibilice a todas las personas relacionadas con el Movimiento Olímpico sobre la
importancia de un desarrollo durable.

No parece que la actitud de Pekín, y de toda China, sea la más responsable ante los problemas del medio ambiente. Sin embargo, este parece ser un problema menor que siempre se puede solucionar

1.3.3 Para formar parte del Movimiento Olímpico, es necesario respetar los principios éticos fundamentales.

Una pregunta tonta: ¿qué se entiende por “principios éticos fundamentales”? Si no concretan más, es imposible utilizar este artículo para hablar de la falta de derechos humanos y todo eso.

2.20.1.3 El COI recibe a sus nuevos miembros en el transcurso de una ceremonia durante la cual aceptarán cumplir con sus obligaciones, prestando el siguiente juramento:
«Habiendo sido distinguido(a) con el honor de formar parte del COI y de representarlo, plenamente consciente de las responsabilidades que esta distinción implica, me comprometo a servir al Movimiento Olímpico con todas mis facultades, a respetar y hacer respetar todas las disposiciones de la Carta Olímpica y las decisiones del COI, que consideraré inapelables, a atenerme al código de ética, a permanecer insensible a toda influencia política o comercial, así como a cualquier consideración de raza o religión, y a defender en toda circunstancia los intereses del COI y del Movimiento Olímpico».

Traducción rápida: nada de política. Aquí sólo se habla de deporte, por lo que nos da igual que la ciudad elegida se encuentre dentro de una dictadura.

1.5 Los miembros del COI no pueden aceptar de gobiernos, organizaciones u otras personas jurídicas o físicas mandato alguno que sea vinculante o menoscabe su libertad de acción y de voto.

Los gobiernos, instituciones y ONGs pueden decir lo que quieran, nosotros haremos eso, lo que queramos.

El texto es ambiguo e impreciso. Las cuestiones más espinosas se salvan con frases efectistas pero vacías de contenido, como eso de los “principios éticos fundamentales”. De la Carta Olímpica no se puede extraer nada, o casi nada, que cuestione la elección de Pekín. La Carta, por tanto, no debe utilizarse como dogma de fe ni nada parecido. Se han cubierto muy bien las espaldas y me puede parecer hasta bien: a fin de cuentas, el olimpismo sólo vive del deporte y de los pingües beneficios económicos que éste puede generar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: